Motivando el mes de setiembre, mes de nuestra Madre de la Merced

Comenzamos, como todos los años, el mes de setiembre con el corazón henchido de gozo al tener nuevamente la oportunidad de festejar, de una manera más intensa, a nuestra Madre de la Merced. María de la Merced es muy importante en nuestra vida y vocación, por eso, queremos mirarla de una manera muy especial no solo para alabar y bendecir a Dios por ella, sino para aprender con ella a ser cada día mejores discípulas, servidoras del Evangelio de la caridad a los pobres y los humildes. Mirándonos en ella sabremos dar las mejores respuestas a la humanidad herida de amor, y al Dios fiel, que espera de todas y de cada una de las hermanas mercedarias una vivencia cada vez más esencial y radical de nuestra vocación en la Iglesia.

Alabamos a Dios por María de la Merced. Por haber creado una criatura tan maravillosa como nuestra Madre. Ella, la mujer del pueblo pobre y sencillo, estuvo abierta a las promesas de Dios y, por su apertura a dichas promesas, por su docilidad a las exigencias del Dios de la alianza, recibió de Yavhé la llamada a ser madre del Mesías prometido y camino de liberación, no solo para su pueblo, sino para todos los pueblos de la tierra. Fue la criatura agraciada y bendecida en la que Dios se fijó para hacer realidad los sueños de liberación  de los pueblos esclavos de todos los tiempos. El Espíritu de Dios abrió el corazón de María para su respuesta, y ella no se resistió a los planes del Altísimo. Nuestra Madre convirtió toda su vida en un permanente sí a este Dios que, con su gracia, la transformó en la discípula de su Hijo por el misterio mismo de la Encarnación. Se hizo pobre entre los pobres, humilde entre los humildes, sencilla en medio de las gentes, buena noticia de liberación para todos. Llama la atención la fe, la apertura, la humildad, la docilidad, la sencillez y la respuesta de María, ejemplo para nosotras de ese camino que tenemos que recorrer como ella y con ella para comunicar los frutos de la redención. En estrecha relación de amor con su Dios, María no le negó al Señor nada de lo que le pidió, haciendo de su fiat un camino existencial de respuesta vocacional.

Alabamos a Dios por María de la Merced por lo que ella es y significa para la Orden mercedaria y para nuestra Congregación. Como decía el P. Fundador es de todos y para todos… Y en esa pertenencia a cada criatura, María es el mejor regalo que Dios nos hace cada día para vivir evangélicamente, y con dosis cada vez más cargadas de humanidad, el carisma de la redención, que es el carisma de los gestos concretos y existenciales del amor de Dios para todos sus hijos e hijas. Contemplar y rezar a María nos convierte a todos nosotras en personas que dan un sí permanente a los proyectos de Dios y, además, en personas que van regalando gestos concretos, entrañables, humanizadores y cargados de Evangelio a todas las personas que se cruzan en nuestro camino. Una mercedaria por los caminos del mundo es la mejor exponente de lo que Dios es para todos: AMOR ENTREGADO HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS, amor que cura, que restaura, que perdona, que libera, que convierte a toda la creación en una nueva oportunidad para un amor más grande, más profundo y más realizador del ser humano y de la nueva humanidad. Exponente de una nueva creación y de una nueva humanidad.

Este mes, y seguramente más durante la novena, engalanaremos nuestras capillas con flores y revestiremos a María de ese aura de belleza que tienen las flores, la oración, la liturgia y  la música. Trataremos de hacer más bello, si cabe, el rostro, la figura y la presencia de María. Y haremos bien. A una Madre se la festeja, se le quiere y se hace todo lo que se tiene que hacer por ella. Pero lo que María espera de todos nosotros es que sigamos sus huellas por los caminos del mundo teniendo sus mismas actitudes y sentimientos con respecto a Dios, a Jesús, nuestro gran amor, y hacia todos los seres humanos que sufren. El mejor culto a María se realiza cuando todas nosotras tratamos de vivir lo que dicen nuestras Constituciones: Ella es el centro de nuestra devoción y ternura, y el amor poderoso de nuestro amor y cariño. La tenemos que contemplar y seguir como modelo de consagración al Padre, como discípula en el seguimiento del Hijo y en docilidad al Espíritu. Nuestra RELACION FILIAL CON ELLA ES CAMINO DE COMPROMISO EN FIDELIDAD A LA VOCACIÓN Y AYUDA EFICAZ PARA VIVIRLA EN PELNITUD (Const. 9). De tal manera que el mejor culto a María, y como mejor festejaremos su fiesta en este año del Señor, será viviendo nuestra vocación con la esencia misma que rezuma nuestro libro de vida, que es la esencia de la caridad y del amor absolutamente entregado desde la libertad a lo que Dios quiera de nosotras.

Y las Constituciones van más lejos, aúnan nuestro amor verdadero a María a la vivencia del misterio pascual, en el que se enraíza nuestra vocación. Y hablando de ese misterio, que sin duda presenta a María en el camino de Galilea a Jerusalén, camino que Jesús recorre como Redentor,  y al pie de la cruz, en la resurrección y en la irrupción del Espíritu, las Constituciones nos invitan a INTEGRAR EN NUESTRA VIDA EL PROYECTO REDENTOR DE DIOS de manera existencial, como ella lo integró, y a vivirlo a la luz de la fe. Misterio pascual que a cada una nos alcanza de diferente manera (enfermedades, incomprensiones, pequeñas cruces cotidianas, noches de la fe, problemas existenciales, etc). De esta manera es como ACERCAREMOS A LOS DEMÁS – y no solo honrando a María en nuestras capillas y liturgias-, el amor redentor de Dios que Jesús culminó con la entrega total de su vida en la cruz (cf. Const. 10).

María no sólo nos enseña el camino del Evangelio de la caridad y de la redención, sino que lo hace junto a nosotras y quiere que nosotras lo recorramos siendo mujeres enteras, discípulas fieles y entregadas y mercedarias de una sola talla, haciendo de nuestra acción evangelizadora un camino de cercanía de Dios a los pobres y necesitados, de acogida a los oprimidos, de justicia a los esclavos y de misericordia para todos.

Este año, y siguiendo los pasos de María mujer liberada y liberadora, proponemos acordarnos de la mujer maltratada por cualquier tipo de violencia desde nuestra acción apostólica y evangelizadora, y también orando profundamente por todas aquellas mujeres que sufren maltrato físico, psicológico, mediático, existencial, familiar, social e, incluso, religioso. También por las que han muerto y quizás nadie se acuerde de ellas. Cada día podemos elevar a María por todas ellas nuestras plegarias.

Que María se haga presente en nuestra vida y vocación arrancando de nosotras los deseos profundos que tenemos de ser cada vez más de Dios, mejores cristianas y discípulas y mercedarias que proclaman con su vida la redención regalando por doquier y sin cesar los frutos de la redención.

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En este mes de setiembre presentamos a María de la Merced una realidad, la de la mujer maltratada, que tiene que ser liberada de su dolor y de su esclavitud…

Haciendo una ‘fotografía’ de lo que en el panorama nacional  trimestre de este año nos ha dejado en torno a esta forma de terrorismo, obtenemos una serie de datos significativos:

  • Los juzgados españoles recibieron 36.319 denuncias por violencia de género, (un 13,4% más que en el mismo periodo de 2015).
  • 33.593 mujeres figuran como víctimas en las estadísticas del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del . Las condenas por este delito también aumentaron.
  • Se presentaron 36.319 denuncias (en el mismo lapso de 2015 fueron 32.023).
  • Casi un 70% de estas denuncias las presentó la propia víctima. Las denuncias por intervención directa de la policía se sitúan en el 16,48% de los casos.
  • Las solicitudes de órdenes de protección subieron a 10.845 (un 3,74% más que las presentadas entre abril y junio de 2015).
  • En un 52% de estos casos, la relación de pareja se mantenía en el momento de solicitar esa orden de protección.
  • Un 2% de las mujeres víctimas que solicitaron orden de protección fueron menores de edad.
  • Los órganos judiciales españoles dictaron un total de 12.162 sentencias penales en el ámbito de la violencia de género, de las que el 64,4% (7.836) fueron condenatorias, lo que supone un incremento de dos puntos respecto a las dictadas en el mismo trimestre de 2015 (que fueron un 62,4% del total de las dictadas).

Nuevas formas de violencia de género

Tradicionalmente, siempre se ha relacionado el concepto de ‘violencia de género’ a aquellas agresiones que se producían sobre la mujer por parte de su pareja. Mucho costó (y todavía cuesta a muchas, por desgracia) ‘romper’ ese silencio que siempre parecía decoroso y prudente guardar ante aquello que pasase ‘de puertas para adentro de tu casa’, especialmente si hablamos de cosas que puedan poner en entredicho el nombre del (casi siempre) marido al que, en la mayoría de las ocasiones, se acaba justificando socialmente.

Con trabajo e insistencia, ese primer paso se logró dar y la propia sociedad animó a muchas mujeres a plantar cara a ese ‘miedo’ (en numerosos casos, también al ‘qué dirán’), a salir de ese silencio y a hacerse merecidamente libres.

El segundo paso fue, quizá, hacer entender socialmente que la violencia no se reduce al golpe que deja una marca física en una mujer, sino que también deja huella (y, en ocasiones, mucho más profunda, de peor diagnóstico y más lenta recuperación) el ‘golpe’ que se da con las palabras con las que un hombre puede castigar cotidianamente a y sin control a su pareja.

Otro avance importante como sociedad consiguió ir haciéndonos cada vez más conscientes de que todos podemos ser cómplices de la violencia de género si callamos ante ella y de que, igualmente, todos podemos ser el medio al que se pueda aferrar una mujer que sufre este problema para salir de él.

No obstante, la evolución de los tiempos ha conllevado transformaciones sociales que han derivado también en originar otras muchas formas de violencia machista que, al mismo tiempo, han abierto el espectro (sobre todo en cuanto a edad) de las víctimas. Lejos de lo que podríamos desear, numerosos estudios demuestran que nuestros jóvenes son en numerosas ocasiones el foco inicial de situaciones de violencia en edades lamentablemente tempranas.

El auge de las nuevas tecnologías ha provocado que se genere una nueva violencia que ‘golpea’, sobre todo, a adolescentes menores de edad. Las Redes Sociales sirven de foco para situaciones de acoso sexual por parte de desconocidos, y también para originar situaciones límite provocadas por el control que llegan a ejercer las parejas de estas jóvenes en su teléfono móvil o en sus contactos en la red.

Igualmente, realidades que antes nos parecían muy lejanas a nuestra sociedad, nos tocan cada vez más de cerca. Es el caso de los casos de ‘trata de mujeres’ (el tercer negocio ilegal que más volumen de dinero mueve en todo el mundo, con más de 32.000 millones de euros anuales). En muchos casos, este problema viene derivado de la prostitución ya que, entre el 80% y el 90% de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen obligadas por las mafias que hay tras la trata de mujeres. En España, el 40% de los hombres de entre 16 y 35 años aseguran haber consumido alguna vez prostitución, siendo el nuestro el tercer país del mundo (primer de Europa) en el triste ranking sobre esta actividad tras la que, a menudo, se esconden situaciones que violan flagrantemente los propios Derechos Humanos.

Al hilo de estas y otras realidades, Castilla-La Mancha se ha hecho sensible a una diversidad de frentes que, en su conjunto, coinciden en el respeto a la mujer y en su empoderamiento. Diferentes campañas (sobre todo basadas en la Educación) buscan atacar el problema desde la enseñanza en igualdad de género desde las edades más tempranas para acabar originando sociedades en las que no exista desigualdad en el ámbito laboral o en el acceso a puestos de responsabilidad; igualmente, se han puesto en marcha campañas informativas que han acabado implicando a colectivos importantísimos a la hora de la difusión de estos mensajes (como, por ejemplo, los hosteleros) bien centrados en momentos puntuales (como las Ferias y Fiestas, donde han proliferado eslóganes como el de ‘Sin un sí, es no’), bien de más amplio recorrido (animando a denunciar en cualquier momento cualquier atisbo de violencia de género).