Hermana mercedaria: Ten un corazón que “escuche”…

Escuchar con el corazón… Escuchar a Dios, a la vida, a los hermanos, a los acontecimientos, a la historia. La escucha, en nuestra vida de hermanas mercedarias de la caridad es importante.

Es muy importante escuchar al Señor, escuchar su voz, escucharlo en la intimidad, allí en lo más hondo de nuestro ser. Y escuchar cuánto nos ama. Dios es siempre fiel, y en su fidelidad, siempre susurra a nuestro corazón lo que quiere de todas y de cada una de nosotras. Su voz, que se oye quedamente en nuestro ser y en las comunicaciones con nuestros hermanos, nos pone siempre en camino de Reino, de liberación, de nueva creación.

Si tenemos la capacidad de escuchar al Señor estaremos cumpliendo su voluntad, tan importante en nuestra vida de discípulas mercedarias de la caridad. Jesús dijo que entraba en el mundo para cumplir la voluntad del Padre. Lo mismo nosotras. Amar la voluntad de Dios, y cumplirla, fue el camino que siguieron todos los santos.

Por eso, hoy, abramos nuestro corazón a la voluntad amorosa y amante del Señor. Escuchemos su voz. No endurezcamos el corazón, como hizo el pueblo de Israel con su Dios. Tengamos un corazón dócil, disponible, gratuito a lo que Dios Padre sueña de cada una. Qué bello sería que unidas a Jesús pudiésemos decir siempre: He venido al mundo, estoy en él y camino hacia la eternidad con el único deseo de cumplir la voluntad del Padre, de vivir en su DESEO y en su amor.