Una hermana, Sor Rosa Díaz, nos hace orar con María en su deseo de que seamos auténticas discípulas como nuestra Madre

 

María, mujer

llena de gracia,

llena de Dios.

María, mujer del fiat,

del hágase

del abandono en manos de Dios.

María, mujer

caminante en la sombra

del Espíritu…

María, mujer

portadora de la Buena noticia

servidora del Reino

visitada y visitadora.

María, mujer

libre y liberadora,

grito de los pobres

de los que no tienen vino,

mensajera de Dios

discípula del Hijo.

María, mujer

buscadora de Dios

en el dolor,

en el templo y en la cruz.

María, mujer

Madre en Belén

en la casa del pan

en el cenáculo

en Jerusalén.

María, mujer

del silencio en el corazón

donde guardas la Palabra.

María, mujer

al pie de la cruz

en la resurrección, en Pentecostés.

María, mujer

ayúdame a vivir

como tú.

anigif