Durante unos días, el blog estará inactivo. Os invitamos al silencio del alma y al sosiego del corazón leyendo y orando estos cánticos…

Cántico de las criaturas
Daniel 3, 57-88

¡Bendito seas en todo lo creado!

• ¡Bendito seas en el mar! En el amplio y ancho mar. Sosegado, tranquilo, muchas veces… embravecido, furioso, salvaje, otras. Pero siempre inmenso.
• ¡Bendito seas por las montañas, tantas, y tan variadas.
Alfombradas de verde algunas; cuajadas de selva, otras;
Redondas, panzudas muchas. Picudas y encrestadas, otras.

¡Bendito seas por la variedad que existe en todo lo creado!

• Variedad de decorados geográficos.
Variedad de formas, de colores, de tonos de luz.
Variedad de árboles. Distintos en altura, en forma, en color, pero todos empinados hacia el cielo…
• Variedad de cielos. De día y de noche. Con estrellas y sin ellas. Con nubes de algodón que invitan a jugar y a soñar, y con nubes negras como un telón plomizo que pone coto a todo sueño.
• Con azul intenso otras muchas veces, desde donde nace el sol hasta su ocaso.
• Bendito seas por las noches de luna, y por la calma de cada anochecer.
• Bendito seas por el sol y la luna, que nos resultan tan familiares, tan nuestros. Tan de todos los días. Que nos hacen guiños desde lo alto, que vigilan nuestro día y nuestra noche, que están, aun cuando no se les ve.

¡Bendito seas por la variedad de seres vivos!

• Animales chiquitos que ni los vemos. Variados.
• Y otros animales grandes, feroces, que infunden terror…
• Cada uno con su “aparente” inútil función para el equilibrio del universo…
• Y las personas. Tan diversas, en edad, en estatura, en raza, en estilo, en color de ojos, de pelo, de tez…
• En forma de vivir, de moverse, de expresarse, de ser…
• Con diferentes culturas, lenguas, religión…

¡Bendito seas por tu Presencia múltiple en todo lo que existe!

• ¡Bendito seas por nuestro delicado hogar: la Tierra!
• ¡Bendito seas por el Universo entero, inscrito en el Cosmos!
• ¡Bendito seas en todos los misterios que la ciencia investiga…!
• ¡Bendito seas en nuestra humilde y maravillosa inteligencia humana!
• ¡Bendito seas en el “iceberg-persona” que cada uno, cada una somos. Con todas las posibilidades de ser que has puesto en nosotr@s, aunque muchas estén dormidas…
• Bendito seas por la evolución de todo lo creado que es creatividad constante, danza misteriosa de cambio permanente, música callada en todo lo que es.

¡Bendito seas por tu obrar, y nuestro obrar!:

• Sinfonía de la existencia. Armonía de la vida. Comunión en tu Ser.
• Mi alma, mi ser profundo te canta:
– Por cómo eres.
– Por lo que haces.
– Por tu expresión en mí.
• Mi ser profundo te confía la vida, te la da.
– La mía para que la cuides.
– La de toda la humanidad para que nos acompañes.
– La de todo cuanto respira para que sea tu aliento quien la haga vivir.
• Creo en el misterio profundo de cuanto existe.
• Creo que todo tiene sentido, aun en el aparente absurdo de tanta realidad.

¡Bendito seas ahora y por siempre , amén. Amén.
Oración de David
1ª Crónicas 29

David bendijo a Dios ante toda la asamblea con estas palabras:

• Bendito seas por siempre y para siempre, Señor, Dios de nuestros antepasados.
• A Ti, Señor, la grandeza, el poder, el honor, la majestad y la gloria.
• Tuyo es cuanto hay en el cielo y la tierra.
• A ti, Señor la realeza y el dominio sobre todas las cosas.
• La riqueza y la gloria proceden de Ti.
• Tú eres el dueño de todo, en tu mano está la fuerza y el poder, la estabilidad, la consistencia de todo.
• Por eso, Dios nuestro, nosotr@s te damos gracias y alabamos tu nombre glorioso.
• Te damos gracias… (se puede participar)

Tú, Señor, pones ante nuestra mirada todo tipo de maravillas que nos hablan de tu grandeza, de tu poder, de tu ciencia, de tu belleza, de tu majestad, y nos invitan a descubrirte.

Que todo ser vivo alabe al Señor
Cántico de Tobías 13, 1-10a

• Que todo ser vivo alabe al Señor.
• Que todas las personas alaben hoy al Señor.
• Que todos los pueblos, alaben al Señor hoy.

Te damos gracias como es debido al comenzar el día.
Te damos gracias en todo lugar y tiempo.
Te damos gracias hoy, aquí.

• Con todas las personas que te bendicen, te bendecimos, Señor.
• Con todas las personas que sufren, acatamos hoy tu voluntad.
• Con todas las personas que desean justicia, te proclamamos justo.
• Con todas las personas que buscan la paz, te aclamamos pacificador.
• Con todas las personas que… (se puede participar)

• Que tu Presencia sea luz para nuestros pasos.
• Que tu Presencia sea bondad en nuestro corazón.
• Que tu Presencia sea cariño en nuestras manos.
• Que tu presencia sea verdad en nuestros labios.
• Que tu presencia sea fortaleza en nuestro obrar.

• Con los niños y niñas de todo el mundo, te alabamos, Señor.
• Con los jóvenes de todo el mundo, te alabamos, Señor.
• Con los ancianos y ancianas del mundo entero, te alabamos Señor.
• Con todos los adultos, de cualquier raza y condición, te alabamos.
• Con aquellos que nos llevamos bien, te alabamos, Señor.
• Con los que tenemos dificultades de relación, te alabamos, Señor.

Felices, los que te aman, felices, los que desean la paz.
Felices los que ponemos en Ti nuestra confianza.
Felices quienes encontramos en Ti nuestro refugio.

Bendito sea Dios que vive eternamente
Cántico de Tobías 13, 1-10

Bendito sea Dios, que vive eternamente,
y cuyo reino dura por los siglos

• Su presencia es real hoy en nuestras vidas.
• En todo lo que acontece, busca nuestro bien, aunque no lo entendamos.
• Su reinado crece, aunque a veces no lo parezca.
Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles
porque El nos dispersó entre ellos.

• Eres nuestro Dios y Señor. Eres nuestro Padre por todos los siglos.
• Proclamo tu grandeza, Señor, ante el universo en el que vivo.
• Te doy gracias, delante de todos los seres de la creación, porque tu amor para conmigo es inmenso.

Aunque conoces nuestros pecados, te compadeces de nuevo. Y nos unificas desde nuestra dispersión.

• Por eso vuelvo a Ti, Señor con todo mi ser.
• Por eso pongo mi vida ante Ti, con veracidad, porque me conoces.
• Yo sé que no me ocultarás tu Rostro.
• Te doy gracias a boca llena.
• Bendigo tu justicia, Señor.
• Anuncio tu grandeza y tu poder, que es misericordia.

Convertíos, pecadores, obrad rectamente en su presencia.
Os mostrará su benevolencia y tendrá compasión.

• Te ensalzo, Dios mío.
• Me alegro de cómo obras conmigo.
• Me alegro, de cómo obras con nosotros, con nosotras.
• Me alegro… (se puede participar)

Que todos alaben al Señor y le den gracias en Jerusalén.

Que toda la humanidad te alabe
Cántico de Tobías – 13, 1-10a

Que todos alaben al Señor y le den gracias en Jerusalén.

• Te alabamos con los niños y niñas del mundo, pobres y ricos, del norte y del sur, normales y deficientes, queridos y abandonados, convertidos en soldados y explotados…
• Te alabamos con los jóvenes y adolescentes que añaden a su difícil edad, una problemática social que los empuja a la desorientación, a las drogas, el alcohol, la violencia, el sexo fácil.
• Te alabamos con todos ellos porque son apasionados aunque se confundan.
• Te alabamos con todos los hombres y mujeres que trabajan, que luchan por la vida, que se afanan y cansan a veces tan baldíamente.
• Te alabamos con todos los hombres y mujeres que buscan trabajo, condiciones de vida mejor, y tantas veces se ven envueltos en desesperanza y sufrimiento sin fin.

Dad gracias al Señor como es debido,
• Porque El hace salir su sol para justos e injustos.
• Porque ha creado un mundo capaz de nutrir a todos los seres vivos, a todas las personas de nuestro mundo.
• Porque El no ha hecho capaces de dominar la tierra, y hacer avanzar este mundo en desarrollo.

Que El alegre en ti, y ame en ti a todos:
• Alegra, Señor, la vida de los que sufren.
• Alegra, Señor la vida de todos.
• Alegra, Señor nuestras vidas.
• Alegra, Señor a los ancianos y enfermos.
• Ama, Señor, la vida de todos, hoy.
• Ama, Señor, a nuestro mundo, hoy.
• Ama nuestra pequeñez y pobreza, nuestra debilidad y nuestro barro.

Y vendremos a Ti, todos y todas, porque te necesitamos:
• Generaciones de aquí y de allá vendrán a Ti.
• Vendrán a Ti, los que están lejos y te conocerán.
• Vendrán a Ti… (se puede participar)

Cantarán en tu honor:
• Su boca se llenará de alegría.
• Todos bendecirán al Señor del mundo.
• Dichosos los que te aman.
• Dichosos los que te desean la paz.

Dios protege a su Pueblo
Cántico de Judith 16

Alabemos a nuestro Dios, con cantos de nuestro corazón.
• Te alabamos, Señor, con los mejores deseos de nuestro corazón.
• Te alabamos, Señor, con nuestras mejores actitudes del corazón.
• Para ti, Señor, nuestras alabanzas.
• Para ti, Señor, los deseos más limpios y puros de nuestro pobre corazón.

Alabamos tu nombre, y te decimos que eres:
• Nuestro pacificador.
• Nuestro tesoro.
• Nuestra única esperanza.
• El que nos liberas del miedo.
• El que nos das fortaleza en el peligro.

Cantaremos para ti, un canto nuevo,
• Porque eres grande y pequeño a un tiempo.
• Porque eres admirable en tu fuerza
• Porque nada se resiste a tu voz.
• Porque tu aliento sostiene el universo.
• Porque nos construyes y reconstruyes por dentro.

Cantaremos para ti, un canto nuevo,
• Porque como cimientas los montes, cimientas nuestra personas.
• Porque como se derrite la cera, acatamos hoy tu voluntad.
• Porque siempre eres propicio a nosotros.

Felicidad del Pueblo redimido
Cántico de Jeremías 31

Así dice el Señor, que se manifiesta a su Pueblo y se apiada en el desierto:
“Con amor eterno te amo,
por eso te mantengo mi favor.
Te edificaré de nuevo y serás reedificada.
De nuevo tomarás tus instrumentos musicales
y saldrás a bailar alegremente.
De nuevo plantarás viñas en los montes.”

Llegará un día en que los centinelas gritarán en la montaña:
“¡Venid, subamos hacia el monte del Señor nuestro Dios!”

Porque así dice el Señor:
“¡Gritad de alegría por mi Pueblo!
¡Que se escucha vuestra alabanza!
Decid:
¡El Señor ha salvado a su Pueblo, al Resto de Israel!
Yo los traeré del país del norte,
los reuniré de los extremos de la tierra”

Entre ellos hay cojos, ciegos, sordos…
retorna una gran multitud.
Vuelven entre llantos, agradecidos porque retornan.
Porque así dice el Señor, el que se manifiesta como Dios de todas las familias de Israel:
“Yo los conduciré a corrientes de agua,
por un camino llano en el que no tropezarán,
porque Yo soy un padre,
una madre para mi Pueblo,
y vosotros sois mi Primogénito.”

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:

“El que dispersó a Israel, lo reunirá y lo guardará
como un pastor a su rebaño.
El Señor rescatará a Jacob,
y lo librará de una mano más fuerte.
Entrarán con gritos de alegría en los montes de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor,
hacia el trigo, el vino y el aceite,
hacia las ovejas y las vacas.
Serán como un huerto bien regado
y nunca volverán a desfallecer.
Entonces, todos danzarán alegres.”

“Yo cambiaré su duelo en algazara, los consolaré,
transformaré en alegría su dolor.
Los alimentaré con mis manjares
y mi pueblo se saciará de mis bienes”.

Esto dice el Señor:
“Tu futuro está lleno de esperanza.
Tus hijos vuelven a su tierra.
Mi pueblo es para mí un hijo querido, un niño predilecto.
Cuando pienso en él, mis entrañas se conmueven,
y me lleno de ternura hacia él.”

Planta mojones, coloca señales,
apréndete bien el sendero,
el camino por donde fuiste.
Vuelve, vuelve a tu Pueblo,
porque el Señor crea algo nuevo en la tierra:
será la mujer la que abrace al varón.
“Cuando Yo cambie vuestra suerte,
se volverá a escuchar en vuestras ciudades:
¡El Señor os bendice, Lugar de Salvación!
Porque Yo daré de beber a los sedientos,
y daré de comer a los desfallecidos”

Mi Pueblo se saciará de mis bienes
Cántico de Jeremías 31

Escuchad, pueblos, la Palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño.

• Y aquí estamos nosotr@s, Señor, celebrando tu Palabra, dándola a conocer, proclamándola para que la asamblea reunida, la saboree, dejando claro las maravillas que hace en nosotras.

• Vendrán del norte y del sur, de aquí y de allá, y traerán sus propias aclamaciones. Y resonarán junto con las nuestras.

• Vendrán hermanas y seglares, jóvenes y mayores, sacerdotes y gente casada. Se concentrarán para recibir los bienes del Señor.

• Encontrarán todos alimento para su espíritu: trigo, vino, aceite. Su espíritu se regará, se convertirá en un jardín florido. No volverán a desfallecer, se irán fortalecidos.

• De esta forma se alegrarán los jóvenes, se gozarán los mayores. Sus tristezas se convertirán en gozo. Sus penas se aliviarán.

• Alcanzarán fortaleza para sobrellevar sus pesares, constatarán tu misericordia, Señor. Todos se saciarán de tus bienes.

Dadle gracias, pueblos todos, porque el Señor
ha hecho cosas grandes a nuestro favor.
“Volveos hacia Mí para salvaros”
Cántico de Isaías 45

“Vuelve a Mí.
No vayas tras los dioses extraños, engañosos.
Vuelve a Mí. No tienes que hacer mucho camino.
Solamente el trayecto que va de tu mente al corazón.
Volver a Mí es entrar en ti.

Vives hacia fuera, corres muy deprisa y te fatigas.
Vuelve a Mí, entra en ti, y encontrarás descanso.

Vives hacia fuera, lo quieres todo,
pero estás insatisfech@.
Vuelve a Mí, entra en ti, y te sentirás saciada.

Vives hacia fuera, te atrapan los quehaceres.
Vuelve a Mí, entra en ti,
y tendrás consuelo y alegría.

Vives hacia fuera, rivalizas, luchas por ser más,
y hasta eres dura.
Vuelve a Mí, entra en ti, y sabrás lo que es la paz.

Vives hacia fuera, buscas la belleza,
en ti no hay armonía.
Vuelve a Mí, entra en ti y te saciarás de la hermosura.

Volved a Mí, volveos hacia Mí l@s que vivís desorientados, sin sentido, l@s que tenéis el corazón apagado.
Yo seré medicina para vosotr@s y vuestro corazón volverá a arder.”
“Yo soy el Señor y no hay otro”
Cántico de Isaías 45

Así dice el Señor, tu libertador,
que te formó en el seno materno.
Así dice el Señor a su Ungido:

“Te he tomado de la mano y te digo:
¡Serás habitad@!
Y a vuestras ciudades: ¡Os reconstruirán!
Y al templo: ¡Se pondrán tus cimientos!
Caminaré delante de ti, te daré los tesoros ocultos,
las riquezas escondidas.
Así sabrás que Yo soy el Señor, el Dios de tu Pueblo,
que te llama por tu nombre.
Por amor a ti, mi elegid@, te llamé por tu nombre
y te di un título, aunque no me conocías.
Yo soy el Señor y no hay otro.
Yo formo la luz y creo las tinieblas.
Yo, el Señor, construyo la paz
y hago todo esto.”

Así dice el Señor a su Pueblo elegido:
“Sólo en ti se halla Dios y no hay más dioses”.

Verdaderamente tú eres un Dios escondido:
el Dios de Israel, el Salvador.
Todos ellos quedan confundidos y en ridículo,
se retiran avergonzados los fabricantes de ídolos.
Pero el Señor salva para siempre a Israel;
no quedaremos nunca confundidos ni en ridículo.

Así dice el Señor, creador del cielo,
el Dios que creó la tierra, la hizo y la cimentó;
el que no la creó desierta, sino que la hizo habitable:

“Yo soy el Señor y no hay otro.
No he hablado en secreto,
ni en lugares tenebrosos;
no he dicho a la estirpe de Jacob:
“Buscadme en el vacío”.
Yo soy el Señor que digo lo que es justo
y proclamo lo que es recto.
Reuníos, venid, acercaos juntos.
¿Quién anunció esto desde antiguo
y lo hizo público desde antaño?
¿No fui yo, el Señor?
No hay otro dios fuera de mí.
Yo soy un Dios fiel y salvador
y no existe ningún otro.
Volveos hacia mí y os salvaréis,
confines de la tierra,
pues Yo soy Dios y no hay otro.
Ante mí diréis:
“La salvación y el poder vienen sólo del Señor”.

Con el Señor triunfará y será grande toda la estirpe de Israel.
¡Reconoce la Palabra del Señor, estirpe de Enrique y Teresa!

“Yo no dije a la descendencia de Enrique:
“¡Buscadme en el vacío!”
Yo no os dije: “Buscadme afuera… buscadme en la prisa…
buscadme en el hacer y el activismo…”
Yo os dije: “En verdad que soy un Dios que habita en lo escondido, que os vive dentro, que tiene su morada en lo
muy interior de vuestro corazón”.
En verdad que Yo vivo en lo que está oculto,
y para descubrirme debéis mirar más allá de las apariencias.
Yo habito en lo escondido de todo cuanto existe,
porque Yo soy el alma del Universo.
¡Vuélvete a mí, Compañía de Santa Teresa!
¡Vuélvete a mí y Yo suscitaré en tu interior una Fuerza de Salvación!
¡Gloríate en Mí, estirpe de Enrique y Teresa!
Que mi gloria sea vuestra VIDA,
porque vuestra VIDA es mi Gloria.”

“Yo soy el alma del Universo”
Cántico de Isaías 45

Así dice Dios: (habla de tu interior)
“No te hablé a escondidas,
ni te dije: Buscadme en el vacío.
Yo no os dije, buscadme en el hacer, en los agobios, en las prisas, en los atropellos o en la vagancia…
Yo os dije: Yo soy un Dios que habita en lo escondido, que os vive dentro, que tiene su morada en lo muy interior de vuestro corazón”

Así dice Teresa:
“No nos dijo este Señor nuestro “Buscadme en el vacío“, que si bien lo consideramos, hermanas, no es otra cosa el alma de la persona sino un paraíso adonde dice Él tiene sus deleites. Para explicarlo se me ofrece esta comparación: es nuestro interior como un castillo todo de diamante o muy claro cristal, adonde hay muchas moradas, unas en lo alto, otras en bajo, otras a los lados, y en el centro y mitad de todas éstas tiene la más principal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma.”

Así dice Dios: (habla del interior de los otros)
“En verdad que Yo vivo en lo que está oculto,
y para descubrirme, sobre todo en las personas,
debes mirar más allá de las apariencias.”

Así dice Teresa:
“Creedme, muchas veces conviene buscar al creador por la criatura. Muchas personas se regalan y aprovechan en mirar a Dios en las criaturas y el amor que nos tuvo, que en todas ellas se representa.
Creed de Dios mucho más y no pongáis los ojos en si son buenos o no, que no hay para qué nos meter en eso, sino con simpleza de corazón alabarle por sus obras y maravillas.”

Así dice Dios: (habla del interior de las cosas)
“Yo habito en lo escondido de todo cuanto existe,
Porque Yo soy el alma del universo.
¡Entra hoy en comunión con el alma del mundo!
Allí me encontrarás.
Mi vida fluye en todos y por todo.
¡Una sola vida en lo escondido de todo cuanto existe!”

Así dice Teresa:
“De lo que ve queda una certidumbre en el alma que solo Dios la puede poner. Dios está en todas las cosas por presencia y potencia y esencia”

Canto a Dios después de la victoria
Cántico de Moisés – Éxodo 15
Cantemos a nuestro Dios por su victoria en nuestras vidas.

• El es nuestro Dios,
Te alabamos.

• El Dios cuyas victorias queremos hacer gustar a nuestros hermanos y hermanas.
Te alabamos.

• El Dios que hace maravillas en nosotros, sus hijos e hijas, que hace maravillas a nuestro favor, aunque a veces no alcancemos a entender sus modos y maneras.
Te alabamos.

• Alabamos tu voluntad que amontona las aguas, y nos saca a flote.
Te alabamos.

• Alabamos tus designios, que hunden todos nuestros miedos y temores, como plomo en las aguas formidables.
Te alabamos.

• Alabamos tu bondad, que nos guía con misericordia.
Te alabamos.

• ¿Quién como Tú, Señor? ¿Quién como Tú, Señor, que haces maravillas a favor nuestro?
Te alabamos. Te alabamos.

Que todo lo que poseemos nos lleve a tener una gran sabiduría de corazón y a no codiciar…

LAS SEGURIDADES SON UNA TRAMPA

Lc 12,13-21

Desplegar la verdadera Vida y dar sentido a la biológica no depende de tener más o menos, sino de ser en plenitud. Hay frases en el relato que nos han despistado. Que lo acumulado lo vaya a disfrutar otro no es la razón de la estupidez, porque en el caso de que lo pudiera disfrutar él mismo, parece que sería válida la acumulación de riquezas. La actitud del rico es equivocada porque pone su felicidad en lo acumulado, creyendo que esa seguridad le puede solucionar todas las necesidades que como ser humano necesita satisfacer.

Tampoco se trata de proponer como alternativa el ser rico ante Dios, si se entiende como acumulación de méritos que después de esta vida le pagarán con creces. Llevamos muchos siglos enredados en esta trampa sin darnos cuenta que también esas seguridades espirituales pretenden potenciar el ego, exactamente igual o peor que los bienes materiales. Esta manera de entender la propuesta va en contra del mensaje de Jesús que nos pide olvidarnos del yo. Hay en el evangelio otra frase que nos ha metido por el mismo camino sin salida: “acumulad tesoros en el cielo…”. Las dos las hemos entendido al revés.

En la Edad Media surgieron dos personajes formidables que supieron interpretar el evangelio. Se trata de S. Francisco de Asís y Santo Domingo. Ambos fundaron su propia orden fundamentada en la pobreza absoluta. Los dos vivieron desprendidos de todo, rechazando cualquier clase de seguridad que pudiera hacer la vida más fácil. S. Francisco fue el hombre más feliz del mundo sin poseer absolutamente nada. Era tan pobre que su felicidad no dependía ni siquiera de su propia pobreza. Santo domingo podía decir, como Jesús, que no tenía donde reclinar la cabeza. Desprendido de todo estaba siempre disponible.

El objetivo del hombre es desplegar su humanidad. El evangelio nos dice que tener más no nos hace más humanos. La conclusión es muy sencilla: la posesión de bienes de cualquier tipo, no puede ser el objetivo último de ningún ser humano. La trampa de nuestra sociedad está en que no hemos descubierto que cuanto mayor capacidad de satisfacer necesidades tenemos, mayor número de nuevas necesidades desplegamos; con lo cual no hay posibilidad alguna de marcar un límite. Ya los santos padres decían que el objetivo no es aumentar las necesidades, sino el conseguir que esas necesidades vayan disminuyendo cada día que pasa.

La vida es un desastre solo para el que no sabe traspasar el límite de lo caduco. Querámoslo o no, vivimos en la contingencia y eso no tiene nada de malo. Nuestro objetivo es dar sentido humano a todo lo que constituye nuestro ser biológico. Lo humano es lo esencial, lo demás es soporte. Aspirar a los bienes de arriba y pensar que lo importante es acumular bienes en el cielo, es contrario al verdadero espíritu de Jesús. Ni la vida es el fin último de un verdadero ser humano ni podemos despreciarla en aras de otra vida en el más allá.

Es muy difícil mantener un equilibrio en esta materia. Podemos hablar de la pobreza de manera muy pobre y podemos hablar de la riqueza tan ricamente. No está mal ocuparse de las cosas materiales e intentar mejorar el nivel de vida. Dios nos ha dotado de inteligencia para que seamos previsores. Prever el futuro es una de las cualidades más útiles del ser humano. Jesús no está criticando la previsión, ni la lucha por una vida más cómoda. Critica que lo hagamos de una manera egoísta, alejándonos de nuestra verdadera meta como seres humanos. Si todos los seres humanos tuviéramos el mismo nivel de vida, no habría ningún problema, independientemente de la capacidad de consumir a la que hubiéramos llegado.

El hombre tiene necesidades, como ser biológico, que debe atender. Pero a la vez, descubre que eso no llega a satisfacerle y anhela acceder a otra riqueza que está más allá. Esta situación le coloca en un equilibrio inestable, que es la causa de todas las tensiones. O se dedica a satisfacer los apetitos biológicos, o intenta trascender y desarrollar su vida espiritual, manteniendo en su justa medida las exigencias biológicas. En teoría, está claro, pero en la práctica exige una lucha constante para mantener el equilibrio. Bien entendidos, la satisfacción de las necesidades biológicas y el placer que pueden producir, nada tienen de malo en sí. Lo nefasto es poner la parte superior del ser al servicio de la inferior.

Solo hay un camino para superar la disyuntiva: dejar de ser necio y alcanzar la madurez personal, descubriendo desde la vivencia lo que en teoría aceptamos: El desarrollo humano, vale más que todos los placeres y seguridades; incluso más que la vida biológica. El problema es que la información que nos llega desde todos los medios nos invita a ir en la dirección contraria y es muy fácil dejarse llevar por la corriente. La sociedad nos invita a ser ricos. El mensaje de Jesús nos propone ser felices porque ya somos inmensamente ricos.

El error fundamental es considerar la parte biológica como lo realmente constituyente de nuestro ser. Creemos que somos cuerpo y mente. No tenemos conciencia de lo que en realidad somos, y esto impide que podamos enfocar nuestra existencia desde la perspectiva adecuada. El único camino para salir de este atolladero es desprogramarnos. Debemos interiorizar nuestro ser verdadero y descubrir lo que en realidad somos, más allá de las apariencias y tratar de que nuestra vida se ajuste a este nuevo modo de comprendernos.

Se trata de desplegar una vida verdaderamente humana que me permita alcanzar una plenitud. Solo esa Vida plena, puede darme la felicidad. Se trata de elegir entre una Vida humana plena y una vida repleta de sensaciones, pero vacía de humanidad. La pobreza que nos pide el evangelio no es ninguna renuncia. Es simplemente escoger lo que es mejor para mí. No se trata de la posesión o carencia material de unos bienes. Se trata de estar o no, sometido a esos bienes, los posea o no. Es importante tomar conciencia de que el pobre puede vivir obsesionado por tener más y malograr así su existencia.

La clave está en mantener la libertad para avanzar hacia la plenitud humana. Todo lo que te impide progresar en esa dirección es negativo. Puede ser la riqueza y puede ser la pobreza. La pobreza material no puede ser querida por Dios. Jesús no fue neutral ante la pobreza/riqueza. No puede ser cristiana la riqueza que se logra a costa de la miseria de los demás. No se trata solo de la consecución injusta, sino del acaparamiento  de bienes que son imprescindibles para la vida de otros. El cacareado progreso actual es radicalmente injusto, porque se consigue a costa de la miseria de una gran parte de la población mundial. El progreso desarrollista, en que estamos inmersos, es insostenible además de injusto.

Esperar que las riquezas nos darán la felicidad es la mayor insensatez. La riqueza puede esclavizarnos. Nos han convencido de que si no poseo aquello o no me libro de esto, no puedo ser feliz. Tú eres ya feliz. Solo tu programación te hace ver las cosas desde una perspectiva equivocada. Si el ojo está sano, lo normal es la visión, no hay que hacer nada para que vea. Sin tener nada de lo que ambicionamos podríamos ser inmensamente felices. Aquello en lo que ponemos la felicidad puede ser nuestra prisión. En realidad, no queremos la felicidad sino seguridades, emociones, satisfacciones, placer sensible.

 

Aprendamos de San Alfonso María de Ligorio a amar intensamente a María…

San Alfonso María de Ligorio a la Virgen: ¡Concédeme amar a Dios siempre!

LIGUORI

Conoce al humilde autor de una de más grandes aportaciones marianas jamás escritas

“Esto es lo que pedís de mí, que yo ame a Dios; pues bien, esto mismo es lo que os pido: obtenedme la gracia de amarle y de amarle siempre. Este es el único deseo de mi corazón. Amén”.Así culmina una de las más preciosas oraciones que forman parte de Las Glorias de María, la magistral obra de San Alfonso María de Ligorio en la cual recoge una profunda recopilación de la defensa mariana, junto a su opinión, destacando dos grandes verdades: la Virgen María es Madre del Redentor y es Madre de misericordia.

“¡De cuántos peligros, Reina mía, no me habéis librado? ¿Quién podrá enumerar las luces y misericordias que de Dios me habéis alcanzado? ¿Qué beneficios, qué honores habéis recibido de mí, para empeñaros en hacer tanto bien?

“Sólo vuestra bondad os ha movido a ello. Aunque yo diera por Vos toda mi sangre y mi vida, sería nada en comparación de lo que os debo, puesto que Vos me habéis librado de la muerte eterna y me habéis recobrado, como lo espero, la divina gracia. En una palabra, todo lo que tengo, por vuestras manos me ha venido”.

“Señora mía, amabilísima, siendo tan miserable como soy, no puedo, en cambio hacer otra cosa más que alabaros siempre y amaros. No os desdeñéis de aceptar el amor de un pecador enamorado de vuestra bondad”.

“Si mi corazón es indigno de amaros, por estar manchado y lleno de afectos terrenos, procurad, Señora, trocarlo, ya que lo podéis hacer. Unidme y estrechadme de tal manera con Dios, que no pueda jamás separarme de su santo amor”.

“Esto es lo que pedís de mí, que yo ame a Dios; pues bien, esto mismo es lo que os pido. Obtenedme la gracia de amarle y de amarle para siempre. Este es el único deseo de mi corazón. Amén”.

Más de un centenar de obras (111) escribió Alfonso, incluyendo su Tratado de Teología Moral, entre los años 1753 y 1755. Su trabajo Las Glorias de María” es una de más excelsas aportaciones marianas jamás escritas.

Pero no surge como fruto de grandes placeres, sino en medio de profundos dolores, pues una pesada cruz acompañará al santo en su última década de vida, cuando tendrá que lidiar con momentos particularmente dolorosos, sufrimientos físicos y espirituales.

Son vanos sus intentos por lograr el reconocimiento de su congregación. Esta se verá afectada por amargas discusiones en su interior, que sólo acabarán tras su muerte.

Virtualmente ciego e incapaz de dirigir el grupo, será expulsado de la orden por él fundada al no haber leído un documento crucial antes de firmarlo.

Más tarde vendrá la decisión la decisión equivocada del papa Pío VI en 1780, sobre lo que sin embargo guardará silencio.

Dios le concederá morir a la hora del Ángelus del 1 de agosto de1787. Cesan entonces las divisiones en su congregación y se reconocen los errores cometidos en su contra.

Así, los redentoristas obtienen el reconocimiento pleno y se expanden rápidamente por todo el planeta hasta tener presencia al día de hoy en unos 80 países.

San Alfonso María de Ligorio es uno de los santos que mayor influencia tuvo en la devoción a la Santísima Virgen.

Su comentario de la Salve Regina es una dulce explosión de amor que la muestra como Madre y como Reina, exaltando su condición de misericordiosa y “esperanza nuestra”.

Doctor de la Iglesia

Fue beatificado en 1816 y canonizado en 1831. Le proclamaron Doctor de la Iglesia en el año 1871. Su libro está cargado de ejemplos: 130 formas sencillas de explicar grandes y algunas veces complejas verdades. 41 cierran los capítulos y los párrafos, mientras que 89 forman parte de colección de varios ejemplos sobre la Virgen María.

Alfonso tardó 16 años en redactar Las Glorias de María, en las que hace impecable gala de los honores de la Madre de Dios y destaca la noble piedad mariana, así como su poder de intercesión.

Comenzó a escribirlo cuando tenía 38 años de edad y lo terminó a los 54. A lo largo de sus años fue perdiendo los sentidos de vista y oído. “Soy medio sordo y medio ciego, pero si Dios los quiere más, lo acepto con gusto”, decía.

El santo visitaba a diario el Sagrario. Al estar junto a él, decía: “¿Jesús, me oyes? Mientras que a los hermanos que le acompañaron durante su vejez, les interrumpía con frecuencia para increpar: ¿Ya rezamos el Rosario? Perdonadme, pero de ello depende mi salvación”.

Estando en “avanzada edad, casi sin vista, tenía a su cuidado un hermano coadjutor que lo consolaba leyéndole libros espirituales. Entusiasmado una vez el viejecito Alfonso al oír leer algunas páginas, interrumpió diciendo: ‘Diga hermano: ¿qué libro es ése? ¡Cuán precioso es! ¿Quién lo ha escrito? Qué suavidad. ¡Cuánto amor a Dios, a María y a las almas! ¿Y cómo se llama su autor?’ –El hermano se le acercó un poco más y cerrando el libro y leyendo su portada le dijo: ‘El libro se llama: Las Glorias de María, y su autor es Alfonso de Ligorio’. Al venerable anciano oír aquella noticia se le enrojeció el rostro de emoción, ruborizado de haber alabado de tal manera su propia obra”, señala el libro.

Más tarde el santo dirá: “¡Oh, María! Espero salvarme con entera certidumbre por vuestro medio. Rogad a Jesús por mí; no os pido otra cosa. Vos me habéis de salvar, porque sois mi esperanza. Entre tanto, no cesaré de repetir estas consoladoras palabras: ¡Oh María, esperanza mía; Vos me habéis de salvar!”.